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ARTISTA DEL MES

Principe Sandino

Felipe Coarite Quispe, El Príncipe Sandino le ha demostrado a la juventud que soñar si vale la pena. Si bien, antes cantaba en Lima en los carros para conocer la ciudad, ahora el artista es solicitado para con sus temas musicales, entusiasmar al público que acepta sus canciones al ritmo de melodías folclóricas.

Sus melodías vienen cautivando a miles, y no es para más. Y es que el Príncipe Sandino, un joven que  se ha lanzado a esta vida artística, ya sabe lo que significa la palabra éxito.

Su humildad lo refleja en sus hechos. Y al parecer, su actitud noble ha cautivado a la gente que lo estima, no sólo por sus temas musicales que están en auge: lo hace porque muchos de ellos ven en El Príncipe, realizados sus anhelos.

Nació en Ura Ayllu, Cuyo Cuyo Sandia. Felipito como lo llaman, asegura que su natal está muy olvidada por las autoridades y es por esta razón que la gente del campo migra a las ciudades buscando el éxito como él lo ha conseguido, enorgulleciendo a sus siete hermanos mayores.

En su centro educativo 72428 de Ura Ayllu, se inició como cantante. Asegura que participaba de los eventos que se realizan por el calendario cívico. “La gente en esos momentos me decía que bonita voz tienes, y eso me incentivaba a que pueda seguir soñando: Ser un artista reconocido”, refiere.

Pero no todo fue color de rosa para Felipe. Él, quien sólo tenía el apoyo de su madre, tuvo que dejar su pueblo para trasladarse hasta Puerto Maldonado a trabajar en las minas de Huaypetue. Allí tuvo que quedarse dos años para recoger el mineral preciado en el lavadero del oro.

Posterior a ello, El Ídolo del sur, como así lo han denominado, tuvo que irse hasta Chincha, para trabajar en recolección de algodón. Pero, mayores eran los anhelos de ver a su madre, Elvira Quispe Huaquisto en quien pensaba de día y noche, por ello tuvo que retornar a Cuyo Cuyo.

Ya en Cuyo Cuyo, su madre lo motivó que éste se inicie en una carrera profesional, por lo que Felipe tuvo que dejarla y trasladarse hasta la ciudad de Juliaca, para seguir la carrera de enfermería.

Cuenta que quiso ser enfermero, luego de ver a tanta gente que como él, sufría de males y notaba la ausencia de los profesionales de la salud, quienes, en muchas ocasiones, mantenían cerradas las puertas del centro de salud. “Veía desvanecerse a mucha gente. Siempre soñaba con ser médico para curar a mis paisanos”, sostiene.

Para sostenerse en la Ciudad de los Vientos y pagar las pensiones de enseñanza en la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez, tenía que trabajar sobre las ruedas del triciclo. Lo hacía en horas de la madrugada, donde ganaba algún sencillo.

“Me daba un poco de roche, al ver a mis amigas de la U, pero como todo trabajo es honesto, poco a poco me fui acostumbrando. Si ellas pretendían ser mis amigas, tenían que aceptar mi condición social”, afirma.

No le importaba cuanto ganaba, él sólo quería seguir estudiando, aunque para ello tenía que trabajar de día y de noche. Sin embargo una relación fallida, lo incentivó a que él se enrumbe nuevamente hacia Huaypetue, en donde se inspiró: Primera vez que estoy llorando.

Recuerda cómo salio el tema veneno, asegura que casi cometió la estupidez de quitarse la vida, porque ya en Madre de Dios, aún no podía olvidar a la mujer que le inspiraba sus melodías. “No podía cómo sacarla de mi mente, quería olvidarla, pero no podía olvidarla, así que casi intenté quitarme la vida con veneno”, dice.

Poco le duró su estadía en el lugar, porque luego, sin que sepan sus familiares se trasladó hacia la capital de la República, Lima, ciudad a donde llegó justo con los pasajes. “Yo pretendía irme hasta Chiclayo, pero justo en Lima se me acabó el dinero, así que tuve que quedarme por unos meses”, indica.

En Lima, tuvo que vender caramelos en los carros y cantar canciones para que no lo asalten. Sostiene que tenía que conversar con jóvenes “de mal vivir” para poder conocer el centro de Lima.

“Cantaba el tema airampito, por más de tres meses. La gente me decía que bonita voz tienes, yo me ruborizaba por las frases elogiadoras. Esas palabras me llenaban de satisfacción”, afirma.

Recuerda que, unos músicos de Huancayo que al oírlo cantar le propusieron que éste cante para su agrupación, pero no grabó porque tuvo que regresar a Puno para ver a su madre, quien, por unos conocidos que llegaron hasta la capital, le indicaron que estaba mal de salud.

La grabación
En su estadía en la ciudad de Juliaca, Felipe Coarite, con los temas Veneno, que me importa a mí, emprendió con su grabación. Pero, como le hacía falta dinero tuvo que trabajar en la mina en Ananea, en donde juntó lo necesario para poder realizar la primera grabación.

Recurrió a producciones Rossy que grabó su video clip en las ciudades de Arequipa, Cusco - Machupicchu, la isla de Los Uros, Cuyo Cuyo Sandia, donde el joven mostró un atuendo singular y elegancia al momento de bailar.

Otro si

Su marco musical se denomina Los Rituales del Amor
Tiene clubes de fan
En sus viajes siempre se encomienda a Dios, es cristiano.

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